Se me ocurrió este post con motivo de la visita de una amiga extranjera (nativa de Madrid).
Observé cuan desprotegida se veía en un hábitat playero-levantino totalmente extraño y peligroso para ella. Pensé en cuantos vienen a nuestra tierra y no saben afrontar un día de levante en la playa y frustran el intento o lo acometen de forma equivocada y sin tomar las medidas necesarias.
He aquí una guía práctica, mi querido analfabeto de playa (Como diría Casciari), con mis mejores deseos, por si un día Eolo no les acompaña en su escapada dominguera:
Lo fundamental es el kit de playa, si lo llevas completito tus necesidades serán cubiertas sin problemas. Pinchando en la toma accederán al flickr, a la foto con todos sus objetos descritos.
Ya han visto el temita, bien, si usted es de Despeñaperros ‘párriba’ sigamos con algunas puntualizaciones:
La sombrilla. Aparte de la posición, el sistema de fijación o clavada o incamiento es sumamente importante. Hoy en día existen sistemas modernos que le ahorrarán el esfuerzo, pero si usted (amigo de la capital) quiere pasar por un playero decente, hará el incamiento en dos tiempos.
El primer tiempo, movimiento de remo de canoa en seco, con todas sus fuerzas y cuidando de conservar lo que es el conjunto del metatarso.
Segundo tiempo, movimiento de la mayonesa (el baile, no la salsa), para ir aumentando la profundidad.
Aviso si hacemos este movimiento bruscamente seguramente doblaremos el palo, así que circulitos pequeños en el aire y ejercer fuerza hacia abajo.
Finalmente quedará un boquete en forma de cono invertido, metemos piedrecitas y arena para rellenar y no hay racha de viento que se lleve la sombrilla.
Hay gente que pone unas sabanitas supletorias en los lados o dos sombrillas juntas y aprehenden estos objetos con bolsas del ‘carrefú’, a modo de piquetas.
Yo he optado, como se aprecia en la foto, por apoyarme en la nevera para continuar con una duna natural que nos resguardara más del viento.
La nevera. Además de conservar los alimentos la nevera cumple una función muy importante cuando vamos a playas que no tienen lo último en instalaciones. Me refiero a la importante tarea de eliminar la arenita de los pies antes de marchar, con los restos de los hielos. Parece una pamplina pero no.
No todo cabe en la nevera. Es por ello que los quintitos al igual que otras bebidas, así como la fruta pequeña -picotas, ciruelas, damascos o nísperos- tienen preferencia sobre frutas grandes -sandías y melones principalmente- o ‘taperes’ de ensalada.
Pero debemos por ello renunciar a la costumbre y el placer de la “¡¡asandía colorá, con la pipa fresca, asandía roja roja como carrillo!!”. Como diría Sara Gallardo (futura candidata al Pulitzer o eso espero. Desde aquí mi apoyo incondicional Sara): “Never in the jamás”.
El conocimiento transmitido de generación en generación nos dice que se puede enfriar enterrándola, obteniendo así más sitio ‘pá’ la priva.
Aconsejo encarecidamente poner una banderita u objeto que identifique el lugar. No sería la primera vez que se queda la sandía en la playa.

29 Junio, 2007 a las 8:11 am
Y esto es una prueba…