Puede parecer extraño pero era una manera efectiva de volver a poner las cosas en su sitio en las desordenadas vidas que la droga había dejado a su paso.Curiosamente twitter es básicamente eso, un llaverito virtual, con tu nick, donde pones qué haces o dónde estás (o en que piensas) en cada momento.
Se ha escrito mucho de twitter, de su influencia en la red, de los grupos sociales formados e incluso de su guerra de guerrillas. Simpáticas para mí, molestas para el parodiado, para los gurús 2.0, para el conferenciante de la paja virtual, para el entendido que oye las risas de los que piensan por sí mismos.
La historia desde mi punto de vista es más o menos así:
Como en toda guerra de guerrillas existe un grupo de poderosos aquí representado por… “vendedores de humo”, gente que sobre todo son buenos comerciales, que entre otras cosas son criticados por aprovechar el trabajo de la gente que domina materias más técnicas para venderte una bicicleta a precio de Porshe (y colgarse más medallas que Nuria Bermudez cuando se tiró al Real Madrid ‘utilero’ incluido). A este grupo pertenecen: Enrique Dans, Martin Varsavsky, Fernando Polo, Los microsiervos, Eduardo Arcos… y muchos más que no nombro pero que están interconectados entre sí por twitter, flicker, del.icio.us, youtube, gmail… y Steve Jobs.
Por el otro lado está Fuckowski, nuestro Fuckowski, porque lo sentimos como uno más de la ‘pandilla’ (por lo menos yo y la gente que conozco y que le sigue). Es nuestro niño malo, bueno no malo… travieso, es como Labordeta: protestón, reivindicativo y descarado, aun así le tenemos cariño. Un tío capaz de cagarse en tu cara con tanto arte que te tienes que reír.
Enarbolando la bandera de la ironía ‘er fuckowski’ ha ido caricaturizando y caricaturiza a los maestros del “coso 2.0″, ha escrito “Fuckowski, memorias de un ingeniero” (en la misma línea de canción-protesta), fundó la secta de las narices rojas (que si bien hoy por hoy no tiene tanto empuje en su día fue una fuente ingente de parodias e imitaciones 2.0) y de vez en cuando emplea su tiempo en reportajes de investigación (gran parodia).
Que buenos ratos… el fuckowski…
Bueno voy terminando y tenemos gurús 2.0, drogas… fuckowski, proyecto hombre… En fin si alguien ve conclusiones o paralelismos que sepa que no era mi intención.